domingo, 15 de septiembre de 2013

DE BALONCESTO Y DE ACTITUD ANTE LA VIDA



Como bien sabéis los que nos seguís habitualmente, además de hablar de nuestro baloncesto en la Región de Murcia, 1ª o 2ª Autonómica, de vez en cuando tenemos por costumbre tratar otros temas en torno al mundo del balón naranja, u homenajear a algunos de los grandes jugadores de basket de todos los tiempos.
Ya lo hicimos con Magic Johnson o Drazen Petrovic, y hoy aprovechamos su reciente nombramiento como miembro del "Hall of Fame" para hacer una breve reseña de alguien que recordarán sobre todo los seguidores de la ACB de mediados de los 90: Oscar Schmidt. Mejor jugador suramericano de la historia, máximo anotador en tres Juegos Olímpicos y considerado el máximo anotador de todos los tiempos, con 49.703 puntos en su carrera profesional.
En su país le llaman "Mano Santa" y no es para menos. Ostenta el récord de la ACB de triples en un partido, cuando jugaba en el Fórum Valladolid. Anotó 11 ante el primer equipo de nuestra Región; el CB Murcia. Fue el 19 de marzo de 1994 en el Palacio de los Deportes de la capital murciana.
Nunca jugó en la NBA. Renunció a ello para poder seguir compitiendo con la selección nacional de Brasil, ya que la normativa de la Liga Americana se lo impedía. En su país natal transcurrió la mayor parte de su carrera, hasta su retirada a los 45 años. Desde entonces se dedica a dar conferencias para empresas con temas de liderazgo y motivación para los empleados. También es el coordinador de la "NBB: Nossa Liga de Basquete", donde se forman futuros jugadores.

Ahora lucha contra un cáncer cerebral. Un partido que con las ganas de vivir, el sentido del humor y la actitud que demuestra ante la vida, a buen seguro logrará ganar. Tras ser intervenido quirúrgicamente de un tumor maligno a finales del pasado mes de abril, declaró: "no lloré en ningún momento y no voy a llorar ahora. Era un tumor pequeño, de tercer grado, pero malvado y si lo dejaba él no saldría más y si vuelve voy a intentarlo de nuevo, él (el tumor) atacó al tipo equivocado". Para que terminéis de comprobar su actitud, y lo disfrutéis, compartimos este vídeo de 18 minutos donde pronuncia su discurso con motivo de entrar en el "Naismith Memorial Basketball Hall of Fame". Emocionante es un adjetivo que se queda corto. Os añadimos la traducción también, o al menos un resumen, para los que no seáis muy duchos en la lengua de Shakespeare. Imperdible ;)

José David Millán (@2autonomica)


"Quiero dar las gracias al Salón de la Fama por ponerme aquí, es el mayor honor que uno pueda recibir y ni me lo creo aún que estoy aquí. Lo soñé toda mi vida y ahora estoy aquí. Tengo que dar las gracias a la FIBA, allí jugué. Muchos aquí se preguntan por qué este tío nunca jugó en la NBA. 1984 los New Jersey Nets me draftearon... en la sexta ronda, el nº144. Ok, esto fue tras los Juegos de Los Angeles. Me dije, voy allí y les enseño lo que se pierden. Entrené una semana y jugué cinco partidos. Dos ante Barkley. Me defendió y nunca me hizo falta... Le dije al entrenador, gracias por draftearme. Le dije: anotaré un punto por cada minuto. Él se quedó pensando, quién es este tío.Y anoté un punto: 25 minutos, 25 puntos. Me ofrecieron un contrato garantizado y les dije: gracias pero si juego aquí un partido no podré volver a jugar con mi equipo nacional. Esa era la normativa por si la gente no lo sabía".
 
"En 1992 llegó el Dream Team y ganó a todo el mundo por 40 puntos con mi amigo. Casi me llevé la cámara al banquillo. Fue tremendo. Pero entonces ya tenía 35 años y era demasiado mayor para ser un rookie. En 1987 les ganamos a los americanos aquí en Estados Unidos. Perdón. Y allí logré mi mayor éxito en el baloncesto. Los universitarios dominaban, ganaron los Juegos en 1984, el mundial de 1986 y en 1987 les ganamos. La primera vez que perdían en casa y me siento muy orgulloso de lo que hicimos".

El jugador prosiguió: "Quiero dar las gracias a mi familia. A mis padres, que me insistieron en que jugara al baloncesto. Yo jugaba al fútbol. ¿Saben qué es eso? Eso que se juega con los pies. Yo era muy grande para jugar al fútbol y me pasé al basket. Mi padre murió este año, fue el gran hombre de mi vida y estaría muy orgulloso de mí. Mi madre está muy orgullosa. Mi entrenador de gimnasia me dijo que probara. Mi entrenador era uno que hacía ejercicios muy extraños... y me enseñó a tirar viendo la canasta. Era japonés. Me dijo que sería un gran anotador".

"Tengo que agradecer a mis compañeros. En especial a dos, a Sousa y a Francisco Bandeira, que además fue mi padrino de boda. A tres entrenadores más: Tanjevic, que me trajo a Europa y me enseñó mucho. Su ídolo era Jack Sickma y me enseñó sus movimientos. Luego, Claudio Mortari, siempre ganaba donde fuera. Si incluso viniera a los Wizards, ganarían. Era un entrenador duro. Y también a Ari Vydal, que era el seleccionador de Brasil cuando ganamos en Indianapolis. Ganamos mucho y fue mi último seleccionador. Recuerdo que en el 88 perdimos ante la URSS del gran Sabonis. Yo logré récords de todo tipo, pero perdimos en el último tiro. Lo fallé y aún hoy lo tengo atragantado. Yo era un gran triplista, pero el último tiro estaba muy defendido, penetré y fallé y perdimos las semis. Ari Vydal para mí es el mejor entrenador del mundo y le debo mucho".

"Además tengo que agradecer a Dios, me hizo una persona humilde, un luchador, alguien que trabajó y se entrenó más que cualquier otro que esté aquí. Estoy seguro. Y por último quiero dar las gracias a mi familia. A mis hijos, a mi amiga, novia.... Sin ella no estaría aquí. Me lesioné y estuve un año sin jugar. Ella me ayudó a entrenar en solitario y me estuvo pasando el balón en cada entrenamiento cada día de cada semana de cada mes. Tuve claro que tenía que casarme con ella".

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